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Ampliando el Equipo: ¿En que objetivo invertir?
May 12

El pasado fin de semana estuve con mi amigo Luis probando su nueva cámara, una Nikon D90 con un objetivo 18-105 VR. Como todo aquel que empieza en el mundo de las réflex de objetivos intercambiables, aunque lleva poco tiempo con la cámara estaba empezando a plantearse cómo ampliar su equipo fotográfico. Y como suele ocurrir, había empezado a pensar en objetivos. Estuvimos charlando y le hice llegar una serie de reflexiones a la hora de elegir su siguiente objetivo. En este artículo te cuento cuales fueron.
Como muchos de los que se adentran en el mundo de la ampliación del equipo, el primer objetivo que te viene a la cabeza es un teleobjetivo que te de focales mayores de las que ya tienes.
Da lo mismo cual sea tu focal máxima. Siempre quieres más. Comprobado. Probablemente sea porque a veces los fabricantes o distribuidores comercializan kits con dos objetivos, y el segundo objetivo es un zoom con mayor rango focal que el objetivo que trae la cámara de base.
A Luis le pasaba eso, algo que a mi también me ocurrió en su día.
Mi recomendación a Luis fue que antes de comprar nada se respondiera a las siguientes preguntas que te hago a continuación. En su día a mi me ayudaron a la hora de ampliar los objetivos de mi equipo.
¿Qué tipo de fotos te gusta hacer?
Al final, cada tipo de fotos se mueve normalmente en un rango focal determinado. Así, por ejemplo, para paisajes se suelen usar focales cortas, mientras que para retratos y fotografía de naturaleza se suelen usar focales más largas.
Si te gusta la fotografía macro, hay objetivos específicos también para trabajar la fotografía macro.
Identificando el tipo de fotos que te gustaría hacer sabrás que focales necesitas y, por tanto, que tipo de objetivo deberías comprar.
¿Qué focales tienes cubiertas?
Una vez que has identificado el tipo de fotografía que te gusta especialmente y qué focales se suelen usar normalmente para hacer ese tipo de fotos, lo siguiente es ver si ya tienes ese rango focal cubierto.
Puede que, efectivamente, necesites cubrir un nuevo rango focal porque tu equipo no llega en la actualidad, pero tal vez descubras que con el equipo que tienes puedes hacer ese tipo de fotos.
¿Cantidad o calidad?
Puede que estés pensando en ampliar tu rango focal, pero tal vez se te haya pasado por la cabeza sustituir un objetivo de un rango focal que ya tienes cubierto por otro de mayor calidad. Puede que te preocupe la nitidez, la robustez de la construcción o su luminosidad y no estés satisfecho con tu objetivo, o puede que quieras completar un hueco en tu bolsa con nuevas focales.
Si no tenías el rango focal cubierto, lo tienes claro. Y si lo tenías cubierto, tal vez desees cambiar el objetivo por otro con mejores prestaciones.
Reserva presupuesto para filtros
Si sigues con la idea de comprarte un objetivo, reserva algo de presupuesto para comprar un filtro. Si vas a invertir una cantidad importante de dinero en un objetivo, un buen filtro UV te puede salvar la economía.
No serás el primero ni el último en ver como tu objetivo se salva de milagro de una catástrofe gracias al filtro.
Así que reserva presupuesto para el filtro y no escatimes en su precio. De nada sirve gastarse mucho dinero en un gran objetivo si luego le acoplas un filtro que echa a perder todas esas buenas cualidades.
Tras reflexionar, decide
Cuando te hayas respondido a todas estas preguntas probablemente tengas una idea más formada de lo que necesitas.
Es probable que hayas descubierto que quieres algún otro tipo de objetivo diferente del que pensaste inicialmente o incluso que prefieres destinar ese presupuesto a cualquier otro accesorio, como un flash o un trípode.
Sea cual sea la decisión, si ha sido meditada, seguro que es buena. Suerte!!
Vía: Dzoom.org
La degradación de calidad del formato JPG
May 11

Muchos de nosotros sacamos fotos, cientos, miles de ellas con nuestra cámara digital. Aquellos que hayan adquirido una réflex digital recientemente se preguntarán “¿Qué es esa opción para guardar las imágenes en RAW?”. Si bien el tema de que formato utilizar podremos hablarlo más adelante, básicamente el formato RAW es la imágen sin ningún tipo de proceso ni compresión por parte de la cámara digital. Esta opción sólo se encuentra disponible en cámaras prosumer o profesionales ya que se trata de lo más parecido a un negativo original, pero digital.
Por ejemplo, al sacar una foto en formato RAW veremos que el ajuste que hagamos para el balance de blancos tendrá poco efecto ya que éste formato está pensado para ser procesado posteriormente en la computadora con programas como el Photoshop. Y al no estar preprocesado por la cámara de fotos, poseemos un negativo digital que nos permite jugar con mayor flexibilidad, como con los negativos de rollo.
Ahora bien, el formato JPG se utiliza mundialmente por su excelente nivel de compresión (un archivo RAW puede pesar entre 20 y 30 Mb mientras que un JPG de las mismas dimensiones llega a pesar unos 3 a 4 Mb) y por mantener una muy buena calidad de imágen. Obviamente una vez que sacamos una foto en JPG, como el procesado lo hace la cámara de fotos, no podremos ajustar el balance de blancos en nuestro editor de imágenes como con un archivo RAW.
Toda esta introducción me lleva a la siguiente pregunta: ¿Cuánta calidad se pierde al comprimir una imagen en formato JPG?”.
A simple vista poco y nada. Tal vez si tenemos un ojo de lince nos demos cuenta, pero el ojo común no podría darse cuenta, siempre hablando de un JPG producido por una buena cámara de fotos. Pero si guardamos un archivo JPG 600 veces sin hacerle ningún tipo de modificación, veremos como empieza a degradarse. Y este es el efecto:
Vía: Abadía Digital








